
No caben dudas. San Lorenzo es un justo campeón. Muy merecido. Fue un equipo que jamás se cayó ni se achicó, que tuvo puntos altos en general. Sin grandes figuras en la cancha con niveles parejos en general, el destacado es el DT. Ese hombre que despertó sospechas a su llegada. Por el que se escuchaba un "ojo que no viene a River" y "este San Lorenzo no tiene figuras". Todo cierto. Claro que Ramón Angel Díaz maduró y mucho en sus 4 años alejado del banco. Conocedor de sus propias virtudes, sabe cómo explotarlas y a eso se dedicó en estos 6 meses. No esquivó los micrófonos. Salió a hablar siempre. Rivalizó con Boca cuando debía hacerlo (allá por las primeras fechas). Se acordó de su querido River. Y siempre, siempre, desde un comienzo, asumió que llegó a San Lorenzo para hacer una buena campaña. Porque él no está para cosas chicas.
El análisis de los 11 primero cuesta porque Ramón jamás repitió la formación inicial en 18 partidos. Ya sea por suspensiones, lesiones, rendimientos o modificaciones tácticas siempre hubo variantes. Y con esto se rompieron las máximas que dicen "equipo que gana no se toca" y aquella de "el equipo de memoria". Nada de eso. El Pelado además varió el dibujo. Tridente. Enganche. 4-4-2. Línea de 3 atrás.
Ahora sí. Vale la pena hacer un repaso de algunos nombres y recordar cómo estaban a la llegada del nuevo DT.
Orión: arquero suplente hasta finales de 2006. Ramón pidió para que liberen a Saja, le dio toda la responsabilidad y hasta lo calificó como "arquero de Selección".
Cristian Tula: tildado de polifuncional no rendía en ningún puesto. Con Díaz también cumplió varias funciones y todas con buen nivel. Terminó como figura y goleador en los partidos claves.
Sebastián Méndez: unos meses antes del arribo de Don Ramón, había pensado en dejar el fútbol.
Ezequiel Lavezzi: asqueado por los malos resultados quería irse como sea. Se ausentó de los entrenamientos en los primeros días de la pretemporada porque soñaba con ponerse la de River. No hubo acuerdo económico y Ramón Díaz lo cotizó. "Para mí vale 20 palos" dijo y le pidió que sea la figura. Hombre fundamental.
Cristian Ledesma: el primer refuerzo del DT. Sabía bien lo que le podía dar. Jugadorazo.
Gata Fernández: lo trajo luego de que lo colgaron de River y el técnico entendió que tenía que pincharlo en el espíritu de revancha. Goleador y vital en el título.
Rivero, Ferreyra, Hirsig, Bianchi Arce, Adrián González, cada uno dio lo suyo y obtuvo respeto cuando antes, salvo por el ex Chacarita, hacían cola para insultarlos.
Ramón revalidó su título de ganador y revolucionó San Lorenzo y nuevamente el fútbol argentino. Como dice con esa picardía que lo caracteriza y con cierta humildad "no esperaba hacer tanto ruido". Vaya si lo hizo.