Esto de los "apasionantes torneos" (como repetía Marcelo Araujo cuando pertenecía a la cofradía) está agotado, carece de seriedad y le sobra injusticia. En esta temporada 2006/07 que acaba de terminar hay pruebas de ello. Quilmes y Belgrano fueron los descendidos por el sistema de promedios fabricado para que nunca más bajen los equipos grandes (una temporada mala pueden tener, dos o tres seguidas imposible). Si los descensos de categoría se produjesen como en todo el mundo por la ubicación en la tabla de puntos, los que deberían jugar en la B Nacional a partir de agosto serían Quilmes y... Newell's que apenas cosechó 35 puntos de 114 que disputó. ¿Dónde se ubican los cordobeses? En el puesto 16º con 41 puntos, o sea que ni Promoción jugarían.
¿Y Godoy Cruz y Chicago que sí tienen que enfrentarse a Huracán y a Tigre para ver si permanecen en Primera? Los mendocinos 15º con 42 y los de Mataderos 14º con 43 unidades. ¿Quiénes deberían jugar la Promoción en el caso de que se utilicen reglas lógicas? Banfield (39) y Gimnasia (40), precisamente los dos equipos que a principio de año participaron de la Copa Libertadores 7 meses después de haber conseguido la clasificación. No es casualidad. Con planteles cortos y pésimas decisiones dirigenciales avaladas por Don Julio, estos equipos no pudieron pasar de primera ronda, a la vez que descuidaron el torneo local.
Sigamos comparando. El campeón del Apertura fue Estudiantes. El del Clausura fue San Lorenzo. ¿Alguno de ellos encabeza la tabla de la temporada? No, el líder, el primero, ¿el mejor equipo de la temporada 2006/7, se entiende? fue Boca con 83 puntos, la misma cantidad que sumó en la 2005/6 cuando fue bicampeón. ¿Queda claro no? En junio del año pasado, 83 puntos equivalían a 2 títulos. 12 meses más tarde no significan nada. Ni siquiera la clasificación a la Copa del 2008 ya que Boca la puede conseguir también el miércoles por último campeón.
Lo más triste es que una de las principales argumentaciones de los genios que inventaron los "Apertura y Clausura" hace 16 años fue que los campeonatos largos "aburren", "no tienen emoción hasta la última fecha".
Analicemos entonces cómo hubiesen llegado Boca y Estudiantes (primero y segundo de la general) a la emocionante jornada que se dio ayer y que cerró el año.
Boca 82
Estudiantes 80
Sí. Una derrota de Boca en Lanus y un triunfo de Estudiantes en Sarandí significarían el título para los de Simeone. O los empates que finalmente se dieron habrían producido la vuelta olímpica de un Boca que no gano nada en 12 meses de gran campaña. O hasta se podía haber dado una igualdad en puntos como pasó en España, en donde se definió la Liga en favor del Real Madrid por los resultados ante el segundo, Barcelona (2-0 y 3-3).
Pero atención porque sí se se toma la tabla general para la clasificación a la impresentable Copa Sudamericana y a la Libertadores que arranca recién en febrero de 2008. Es decir que hay 4 tablas para mirar: la del Apertura, la del Clausura, la de Promedios y la General.
El sistema que digita el Jefe y que amparan los medios socios de la AFA que necesitan de un campeón cada seis meses porque "así" venden más diarios y más partidos codificados, según la lógica de ellos y que no admite otras verdades como la que ocurre en España en donde sí venden y mucho con campeonatos de 38 fechas, caducó señores. Es ilógico, injusto y estúpido. El cambio es necesario de manera urgente.
Sabemos que lo que se puede hacer desde este humilde blog es muy pequeño pero por lo menos hagamos el intento.


























Primero disculpas por el atraso en la entrega de esto que es un clásico del blog. Tras la recolección de datos nos disponemos a entregar nuestro Gran Milagro a Enrique Quique Felman, un muchacho fisicoculturista que la va de periodista en TyC Sports (una muestra más de que en el canal de cable cualquiera puede tener un micrófono). Según cuenta la leyenda este señor de prominente musculatura comenzó a meterse en los medios a través de algunas amistades que generó en un… solarium ¿con el bronceado relator? De ahí, con su experiencia como “productor” de programas de físicoculturismo, cayó en TyC. Su tránsito comenzó como productor pero al poco tiempo se lo empezó a hacer conocido como notero de Orsai, el buen programa que realizaban Gonzalo Bonadeo y Roberto Pettinato, en donde fue ridiculizado al máximo por su incapacidad para preguntar e hilvanar una frase coherente, por su parecido (según decían) a un “dinosaurio” y también por cierto aire muferil que rodeaba al personaje. Parece ser que todos los entrevistados del forzudo sufrían en la canchas las consecuencias de haberse entregado a su micrófono. Pese a esto que suele generar desplazamientos en los medios, Quique supo mantenerse gracias a sus trabajosas relaciones públicas. Dueño de una preciada agenda, el hombre sabe tener contactos en todos los ámbitos del fútbol. Se encarga personalmente de hablar largas horas del día con por lo menos 100 jugadores a quienes saluda para los cumpleaños y fundamentalmente les entrega regalos de canje para que visiten los programas donde trabaja. Zapatillas, cenas, pases de gimnasio para sus esposas, cajones de bebidas para las fiestas y sobre todo la invitación a eventos por la que los jugadores sólo deben mostrarse y luego cobrar, son las llaves que le permiten a este Milagro tener a su disposición a las figuras de distintos equipos. Este tipo de operaciones obsecuentes pueden ser repudiables o no pero seguro no se pueden compatibilizar con su rol de “periodista” que en el cable le dan hasta enviándolo a mundiales ¿Por qué entonces hay que soportar a este idiota opinando y preguntando en distintos programas? ¿No es mejor ponerlo en el lugar que corresponde, como productor de invitados? ¿No les da vergüenza ajena y propia a aquellos que lo mandan al aire cuando el musculoso empieza con sus frases grasientas? “Mamadera… papito...y un enorme repertorio de dichos de taller mecánico, florecen cuando se prende la cámara. Desagradable.
A fines del año pasado desde la calle Viamonte amenazaban con un cambio, "ya comieron bastante con nosotros, ahora se les va a acabar", eran las voces que se escuchaban en los pasillos, agrandadas decían algunos por el flamante contrato con los rusos para la Selección.




