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jueves, 14 de junio de 2007

Bien pagao

Cifras de Román Riquelme:
6.000.000 de pesos pagó Boca por su préstamo

40.000 por día es el equivalente

6 goles convirtió en la Copa Libertadores

Los números (económicos o estadísticos) igualmente no llegan a reflejar la verdadera magnitud que tiene este Román Riquelme en este Boca. Lo hecho por el 10 sobre todo en la última parte de la Copa, la importante que significa, es pocas veces visto en nuestro fútbol en los últimos años. La primera comparación que viene a la mente es la llegada de Diego Maradona a Boca en 1981. Millones de dólares por un préstamo, actuaciones y goles vitales, un título en apenas 4 meses. Hay similitudes aunque al Diez lo acompañaba un Miguel Brindisi excepcional que hasta llegó a superarlo en su rendimiento.
Hoy 26 años después de aquel logro, nadie sobresale por encima de Riquelme. Este Boca tiene a un arquero que da seguridad. A una defensa concentrada con puntos altos como Morel e Ibarra. A un mediocampo hiperactivo a través de Banega y Ledesma (en el cenit de su carrera). A delanteros que la meten por más que no anden del todo bien. Ninguno de todas formas es más que Riquelme quien siempre está, siempre aparece, aún cuando no se hace ver.
Su trabajo se asemeja a esos armadores de basquet (playmaker). Toma la pelota y siempre intenta el pase gol (la asistencia en idioma basquetbolísitico). Pocas veces se equivoca en sus decisiones. Busca la falta del rival y la consigue. Se encarga de los tiros libres y los convierte. Es como esos hombres a los que le entregan la pelota en los últimos segundos de juego para que tire de 3 y gane el juego. Infalible. Preciso. Inteligente. Si hasta toma el balón y hace pasar el reloj en los últimos minutos.
Su llegada allá por principios de febrero despertaba ciertas dudas. Aquel debut ante Central no vislumbraba este presente. Sin embargo creció tanto que se encargó de llevar a su equipo a lo más alto de América.
Lo barato sale caro, suele decir el refrán. Y lo caro cuesta pero da mucha felicidad.

lunes, 11 de diciembre de 2006

¡¡¡Los dos a la final!!!

Y se dio el momento para la reaparición del Gran Silvio aunque no haya sido un Feliz Domingo para todos. Sólo para algunos. Pinchas, Leones, Fieras, Héroes... todo eso y más pese a que aún no han ganado nada. Pero están ahí, hicieron lo que nadie creía, lo que no esperábamos. Con la mano de Lanus, es cierto, y también con "los Huevos así de grande" como dice el hombre que hace 4 años fue tildado como traidor a la patria futbolística. Ese mismo, junto a otro al que hoy se le oxida el cuchillo con un lagrimón, lograron comandar un grupo que llega a una final que promete ser inolvidable, pase lo que pase.
A unos 50 kilómetros de donde descansa el sueño de Estudiantes, se vive una pesadilla. Un hombre de bigotes que suele regir algunos momentos de su vida según los astros, vio como las estrellas se le caían encima, una lluvia de meteóritos prácticamente. Hoy está preso de sus propias palabras luego de que él mismo se metió en la celda cerró la puerta y tiró la llave por el inodoro. Pero ya está, además de ver si finalmente puede salir campeón todos querrán saber si finalmente se marcha como anunció.
Las caras en La Bombonera fueron una foto inédita en los últimos 8 años. Eran verdaderas caras de derrota, de esas que no dan la suficiente confianza para enfrentar una final en 72 horas. Pero está claro que a éste Boca no se lo puede subestimar. Si al técnico, como el mismo dijo, no lo entendieron o no convenció, será un tema que tratarán ellos en la intimidad del vestuario. Jugadores como Palermo, Ibarra, Palacio, Gago, Guillermo Barros Schelotto, no piensan en perder esta final por más diferencias que pudiesen tener con el DT. Los jugadores no son tontos: eligen los momentos para ir para atrás cuando el que manda no simpatiza (sino pregunten por Boedo) y saben que si pierden la final ante Estudiantes quedaron marcados de por vida, más allá de que entre los mencionados suman más títulos que todos los futbolistas del torneo juntos.
El Boca que no salió campeón por errores propios, que tuvo una tarde patética en defensa y que como local no pudo mantener dos resultados que lo favorecían; está golpeado pero no muerto. De todas formas ópticamente parece disminuido frente a un equipazo que ganó 11 partidos de los últimos 12, que está acostumbrado a las batallas, que no para de correr y tampoco de jugar, que lucha los partidos hasta el último minuto, que tiene coraje, garra, hombría, hambre, mística. Y que da la vida por ser campeón. Lo merece a ese título, sin dudas.
Boca - Estudiantes, la final esperada de un torneo bochornoso ¿quién hubiese dicho que el certamen más impresentable que organizó la AFA en su historia, el que estuvo repleto de irregularidades y de injusticias, se iba a definir con la mayor justicia posible? Una ironía mas de nuestro fútbol.