
¿El Milán aplastó a Boca? Sí ¿Pudo haberle hecho 5 ó 6 goles? Sí ¿Le faltó jerarquía a Boca? Sí.
Preguntas con respuesta afirmativas que se dieron en la mañana argentina, en la noche japonesa. Respuestas que deben preocupar y mucho a este Boca que no tuvo nivel para jugar una final del mundo y que, lo peor, no tuvo variantes ni recambio como para poder revertir la historia en el momento crítico del segundo tiempo.
Un Milán con un Kaká iluminado, un Seedorf inteligentísimo, un Pirlo preciso, un Inzaghi infalible y unas ganas generales superiores; fue mucho, mucho, demasiado para este Boca que se mostró pobre. Por empezar, el arquero no pudo sacar las que fueron adentro, los centrales evidenciaron su inexperiencia, el equipo no tuvo manejo, ni tampoco pisó el área italiana. Banega podrá tener un gran manejo pero sí no se desprende de la pelota 1 ó 2 segundos antes, no es útil. Palacio sigue sin ser el mismo que era antes del Mundial, por más que le lluevan elogios del comentarista de Fox Sports por un par de desbordes obligados que deba hacer. A Palermo más de lo que hizo ya no se le puede pedir. Lo peor: si se miraba al banco para dar una vuelta de tuerca, sólo se encontraban clavos. Gracián (quedó demostrado), Bueno, Boselli, no están al nivel de un partido con el Milán. Sí, sí, se sabe la solución no estaba sentada en el banco sino en la platea, pero ya basta de lágrimas Boca. Entró Pablo Ledesma por Alvaro González, figurita por figurita aunque con un gol de descuento y una puteada al aire con destino para el DT. Claramente se le entendió al mediocampista el “para vos, la c… de tu madre”. Una radiografía del momento que vive Boca.
¿Seguirá Russo? ¿Debe seguir? ¿Cuántas incorporaciones tiene que hacer Boca para poder ser competitivo? ¿Es suficiente con Riquelme o necesita más jugadores de nivel? Esas preguntas aún no tienen respuestas.
