Todavía quedaron algunos puntos por tocar sobre el día del engaño periodístico. El viernes pasado, 24 horas después de haber asegurado que Ramón Díaz iba a ser DT de River, Clarín Deportivo (De-por-ti-vo) tuvo que informar como corresponde y "aclarar" ¿De qué forma? acusando a Ramón de haberse dado vuelta por la plata, dudando de que sea un "hombre de palabra" y con una columna escrita por uno de los jefes de esa redacción, Julio Marini, que no aparece en la edición digital.
El periodista escribió barbaridades como estas:
¿Se equivocó la prensa? No, de la noche a la mañana, cambió Ramón Díaz. Le dio vuelta al escenario a River, a San Lorenzo y desactualizó a los diarios... Todo lo que los propios actores habían confirmado durante cuatro días no se borró ni se lo llevó el viento. La verdad no pasó a ser una mentira...Aunque el personaje central de la historia le cambiara el final sobre la marcha.
Lo leyeron: la prensa no se equivoca ni tampoco (se supone) inventa. Por esto último, seguramente, quienes afirman y reafirman dichos privados del tipo “me voy para River”, los tendrán grabados ¿o no?
Hay más. El impresentable, Leonardo Farinella, escribió:
(Ramón) descarrila cuando saca pecho y hace el show de la palabra, de que es un ejemplo... ¿Palabra? Dos veces no la cumplió: cuando le dijo que sí a River y cuando puso reversa y se quedó en el Ciclón. Ojo, soy flexible, no me espanta que haya negociado con River ni que hubiera agarrado. ¿Es ético, Ramón, llevar a tus hijos a San Lorenzo? ¿Estarían allí si se llamaran Emiliano y Michael Pérez? No hay nada más importante que ayudar a los hijos. Lo que estaría mal es ponerlos y sacar a alguien mejor. No hablemos de ética.
Tenés razón Leo. Vos no podés hablar de ética.
De una forma más sincera, Daniel Arcucci admitió el error y consideró que el periodismo perdió por goleada