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lunes, 25 de junio de 2007

Negativo Muerte


Durante el domingo, con el llanto de Antonio Ricardo Mohamed, se soltaron algunas lágrimas de emoción por el significado especial de la victoria deportiva para un hombre que la vida lo castigó injustamente con el peor de los castigos. Hoy, también dan ganas de llorar pero por lo ocurrido en Mataderos, por un nuevo muerto que tiene el fútbol y una sociedad enferma que empeora día a día.

La vergüenza que se produce en una cancha, la violencia que se genera por un partido, no escapa a lo que se vive en la calle, lo que se respira en la esquina. Hay delincuentes que roban, asesinos que matan por nada, policías inútiles y corruptos que miran y liberan zonas, hay dirigentes que no piensan ni razonan. Esta conjunción se mezcló mientras un equipo ascendió a Primera División y otro bajó de categoría, algo que para la (absurda) idiosincracia futbolera es la muerte. Entonces ahí van los ladrones, los chorros, a invadir el campo de juego, a impedir que aquellos "se hagan los porongas", "ke no van a vení a dá la vuelta acá"; no, nada de eso. "Entremo y rompamo' todo", "vamo' a matarlo a esos putos", dicen y lo hacen, dicen, lo piensan (sí piensan) y lo hacen. Cumplen su propósito al pie de la letra. Les roban a los jugadores que ya no visten la camiseta de Chicago, rompen todo lo que encuentran, cruzan la cancha y se enfrentan con los que en ese mismo momento deberían estar festejando. Es la hora de la guerra, de las piedras, de un nuevo fracaso de los operativos policiales que Javier Castrilli suele calificar de "exitoso"; es la hora también de la muerte. La historia sigue. No hay control ni seguridad. Sólo peleas. Y así cae un hincha de Tigre. Y aparecen los que dicen "agarralo", "matalo". Y las bestias, los animales, responden con los hechos. Le rompen literalmente la cabeza a una persona que soñaba con festejar la vuelta a Primera tras 27 años y que ahora ya no sueña ni respira.

Es triste, muy triste, realmente dan ganas de llorar por este fútbol que vive enfermo desde hace años. Este fútbol que nunca tiene responsables. Y eso que los tiene:

AFA: Entidad que desorganiza la actividad. Genera la corrupción y la avala. Encubridora de graves hechos de violencia.

Policía Federal: Institución que desprotege a los ciudadanos. Creadora de los "operativos de alto riesgo" que sólo sirven para inflarse los bolsillos. Integrada por personal incapaz, mal educado y mal pago.

Gobierno Nacional: Dirigencia que fomenta la falta de educación para su eterno beneficio y que es inoperante ante la inseguridad y el hambre.
Sociedad argentina: Culpables más que víctimas.
Un muerto cerró una temporada organizativamente lamentable si sólo tomamos la Primera A. Ascendió Tigre, descendió Chicago, sucedió una barbarie, un homicidio, un enorme hecho delictivo; el circo de todas maneras seguirá con su función. Total, todo pasa... Hasta el calor de Venezuela, quizás considerado para algunos como más sofocante que el infierno que se vivió en Mataderos.