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lunes, 24 de septiembre de 2007

Este el show III

Otra fecha “apasionante” del fútbol argentino. Con un River que no se cansa de generar tristeza, con un Rodrigo Palacio que se lesiona por diez días tras chocar imprudentemente con un cartel de publicidad, con un Racing envuelto en una historia lamentable.

Comencemos por River, ese equipo que da pena, que defiende mal, que ataca en forma desordenada, que pierde el mediocampo, que se ve superado por cualquiera cada vez que sale del Monumental. Ya por lo menos Passarella no decide salir a pegarle a los árbitros que lo “perjudican”, directamente ahora reconoce que sus rivales juegan mejor. Bien, es un buen paso para salir de la crisis. Reconocer que el problema es de uno y no de los demás. Quizás el próximo sea dar un paso al costado para que River no siga hundiéndose en la peor crisis de los últimos 20 años. Hoy por hoy, Passarella parece perdido. Una muestra fue lo de Carrizo y Ojeda. Al borde del precipicio. A punto de cumplirse lo que él marcó como meta para irse a fin de año. River, en horas más, puede quedar eliminado de la Sudamericana, y se le van achicando las chances de quedarse con el Apertura. Se acerca el final.

¿Cuánto vale Palacio? ¿Y cuánto paga Coca-Cola para que aparezca su nombre en los partidos de Primera? Seguro que mucho más es lo que Estática Internacional le da a los clubes por colocar sus benditos carteles a dos metros de la línea de cal ¿o no? Los siete puntos de sutura en la redilla del delantero es una prueba más de lo que es este fútbol.

“Se va”. “Me quiero ir”. “Racing se queda sin técnico”. “Yo no hago negocios y me quedo por los jugadores”. Frases que se escucharon entre el último viernes y el domingo, todas ellas vinculadas a la vida de Racing o mejor dicho de una empresa que, como todas, lo único que pretende es “aumentar sus beneficios”. En la historia de Blanquiceleste S.A, los papelones son una costumbre. Los manoseos también. Así, se fue Merlo; llegó Quiroz; se retiró Simeone y al otro día se hizo cargo del equipo; se fue el Cholo y a los seis meses dio una vuelta olímpica; regresó Mostaza y se marchó tras un escándalo; volvió Costas y durante su estadía fueron a buscar a otro DT. Claro, el ex mascota académica no puso a ciertos jugadores, y como atentaba contra los “beneficios” decidieron correrlo. En la maniobra, Fernando Hidalgo (representante que aporta jugadores y saca réditos de Blanquiceleste) se reunió con el Turco Mohamed, quien además cuenta con la banca de un periodista que conoció en un solarium hace muchos años y que hoy opera por él.
Dentro de esta historia apareció involucrado el único Presidente electo que no festejó un título en sus funciones. El futuro Primer Caballero parece que avalaba la llegada del ex Huracán pero como trascendieron sus gustos, decidió hablar ante la prensa (algo poco usual) pero no para hacerse cargo de la nueva hiperinflación sino para respaldar a Gustavo Costas. Impresentable.
Ah, pero Racing ganó. Y Costas, por ahora, se queda.

jueves, 2 de agosto de 2007

Este es el show

Como pocas veces en los últimos tiempos, o mejor dicho por primera vez, el arranque de un torneo Apertura, el que no tiene límites de incorporaciones, el que inaugura la temporada; provoca tan poca expectativa como este que se está por iniciar. No hay motivación en los hinchas, ni siquiera existe esa típica desesperación provocada por la ausencia de una pelota rodando un fin de semana, nadie sabe bien cómo va a formar su equipo en horas. Abundan los nombres desconocidos, los extranjeros paracaidistas. Boca no trajo a nadie importante, aunque eso puede ser considerado una virtud, ya que mantiene la base, con Riquelme o sin él. Lo de River es sencillamente nefasto. Lo de Racing e Independiente es triste. Y al resto que Dios los ayude. El único que realmente hizo ruido y parece querer armar un equipo fuerte, es el último campeón, aunque ni Romeo, ni Bilos, ni mucho menos Gastón Aguirre o el Chaco Torres le pueden asegurar un bicampeonato. Encima en San Lorenzo ocurrió uno de los hechos más lamentables del receso, que para la prensa obsecuente que abunda es algo "simpático": la impunidad de Ramón Díaz para poner a sus hijos en el plantel. Michael y Emiliano son dos oscuros jugadores que ni siquiera pudieron destacarse en el ascenso, en donde fueron suplentes.
En el fascinante mundo de José María Aguilar continúan los desaguisados y parece que para sus integrantes ya no existe la vergüenza. River ha llegado a un punto de desprestigio y sospechas difícil de retornar y de olvidar; el tironeo con Racing por el ilustre desconocido Hilario Navarro, arquero con pasado en el fútbol paraguayo, es una clara muestra.
En el medio la decisión de limitar el ingreso de hinchas visitantes como si eso fuese a solucionar lo que nunca quisieron resolver. Los dirigentes del fútbol y de la Nación por ineptitud, incapacidad y complicidad jamás arreglaron los problemas de violencia en las canchas, y con esta medida lo único que hacen es allanarles aún más el camino a los delincuentes que en la tribuna ahora serán mayoría. Pero atención, porque los que deciden son tan impresentables que ni siquiera logran ponerse de acuerdo a horas del inicio.
Todo, absolutamente todo es enmarcado por la pantalla de la TV que finalmente se salió con la suya y por primera vez en la historia transmitirá en vivo la fecha completa. Como una gran ironía, lo que para muchos es un avance pero en verdad es un enorme negocio para pocos, se corresponde con el fiasco que produce ver cómo están formados los 20 planteles del fútbol argentino, muchos de ellos con gran cantidad de jugadores con pasado en el ascenso. Eso sí, por si nadie se da cuenta, una de las tantas publicidades que vende el paquete de los partidos codificados muestra a Riquelme (hoy jugador del Villarreal de España), a Víctor Zapata (hombre de Vélez) con la camiseta de River, y a Gonzalo Bergessio, quien se fue a Portugal y dejó pagando a aquellos que querían seguir viéndolo con la casaca de Racing. ¡Una risa!, aunque realmente la realidad del fútbol argentino produce ganas de llorar.