Alegra verlo sobre el césped del Bernabeu, ametrallado por los flashes que quieren retratarlo por primera vez con la camiseta blanca. Da gusto observar esa imagen que demuestra que le queda muy bien la casaca del club más importante del mundo. Al fin y al cabo, se hizo justicia. Javier Saviola tuvo su merecido reconocimiento, el que nunca le brindaron en Barcelona por más que anotó 72 goles en 4 temporadas, en las que jamás le brindaron confianza, en las que, sobre todo en la última, no lo tuvieron seriamente en cuenta. "Ha tenido unos contratos muy bueno aquí, pero desgraciadamente su rendimiento deportivo en forma de títulos ha sido nulo", dijo Joan Laporta, el presidente del club catalán quien evidentemente mide a sus futbolistas como boxeadores, como si ellos (los que no son de su agrado) debieran ganar los títulos solos. Mejor así.Saviola, un delantero fenomenal, enorme, goleador, definidor, encarador; no es tribunero ni declara explosivamente. Fuera de la cancha puede pasar desapercibido nunca dentro de ella. Pero claro, no tiene "buena prensa", no es polémico ni "vende". De hecho su desafectación de la Copa América no tuvo rebote en los medios. Saviola simplemente juega al fútbol y mete goles, nada más, tal vez sea poco.
Ah, Javier Saviola se transformó en el primer argentino en jugar en el Barca y en la Casa Blanca. Casi nada.