El final del ciclo Merlo, tal como dijimos hace una semana, estaba cerca; y hoy llegó. Quizá de la manera más extraña y menos esperada, es cierto, porque que un entrenador salga a declarar que quienes lo contrataron nunca le cumplieron y hasta reunieron al plantel para ponérselo en contra para así echarlo, es un hecho inédito en este fútbol.Reinaldo Carlos Merlo seguramente no volverá a dirigir en la Argentina (su carrera como DT podrá continuar luego de algún nuevo paso por la bolsa de trabajo LUP, la que lo catapultará a aquellos países en donde Fox Sports es furor). La afirmación contundente se basa en varios hechos que vale la pena profundizar: Mostaza no contaba con el respaldo de los jugadores. Los que salían a la cancha no estaban convencidos ni entendían qué era lo que el técnico quería. No se sentían cómodos en la semana. Hubo serios cortocircuitos, como el de Francisco Maciel, quien fue cuestionado por Merlo por cambiar una camiseta y el jugador le respondió ¡pegándole! delante de todos sus compañeros. Ese hecho y la posterior "batida" de Panchito a Olé, produjeron que el defensor sea echado y que todo el plantel salga en defensa de él. Mostaza además era criticado entre sus dirigidos por sus planteos defensivos y por los cambios que realizaba. Desde el arranque del torneo hasta hace unas horas, todo fue muy poco serio. Incoherente. Merlo un mes atrás dijo que sentía el respaldo de De Tomaso, que eso lo tranquilizaba. También en una clara declaración de autodefensa manifestó que sólo "muerto" se iba a ir de Racing. Por primera vez desde el título de 2001, fue insultado por algunos hinchas de verdad y también por los que tienen un sueldo. Así se dio todo hasta hoy, cuando Merlo critícó a sus empleadores duramente, prometió que iba a sacar adelante el grupo (con los mismos que él sabía bien que no lo querían) y se cavó su propia fosa. ¿Intencionalmente? Puede ser. Después el llamado del Gerenciador (Presidente impresentable de una empresa que obviamente no iba a tolerar semejante desplante de un empleado), la confirmación de parte de Blanquiceleste S.A del final y el interinato de Miguel Micó para el domingo.
En toda esta historia no se puede obviar el pasado del ex DT de Racing. Su también conflictiva salida de River en enero de 2006, enfrentamiento con Marcelo Gallardo incluído. Lo extraña que fue su ida de Estudiantes. Problemas y más problemas. Uno cosa es cierta: Merlo no es un santo ni una víctima de todos aquellos que lo quieren acostar, como muchas veces pretende quedar con esa cara de bonachón de barrio. No y no. Nada de eso. Tampoco es el diablo pero sí un DT acabado, sin recursos dialécticos ni tácticos para enamorar a un grupo de jugadores. Un hombre que ganando fortunas por dirigir recurre a sucesos cabalísticos para que sus equipos ganen. Un técnico que consiguió un título histórico, inolvidable e irrepetible, pero que lleva 20 años trabajando al costado del campo de juego y que justamente por el paso del tiempo ya no puede transmitirle algo a una generación de jugadores que tienen 40 abriles menos que él.
Es tu final, Mostaza. Los hinchas de Racing estarán eternamente agradecidos por la vuelta olímpica tras 35 años pero ahora no querían volver a pensar en un posible descenso.

